¿En qué consiste el anarquismo?

Al contrario de lo que se puede pensar comúnmente, al analizar el anarquismo como una ideología política es más apropiado considerarlo como un conjunto de visiones diferenciadas. En efecto, el anarquismo no es una corriente de pensamiento político unificada.

Por este motivo, identificar y explicar de manera precisa lo que es el anarquismo es una tarea extremadamente compleja. Así, lo más sensato sería renunciar a la búsqueda de una sola definición satisfactoria del término y, en cambio, considerar cada una de sus formaciones de acuerdo con sus propios méritos.

Esto no quiere decir, obviamente, que los distintos tipos de anarquismo no compartan características, propósitos, estrategias y líneas de acción. Sin embargo, y a pesar de ser una ideología política con fundamentos propios, difícilmente se podrá encontrar un común denominador que les unifique.

A lo largo de su historia, el anarquismo se ha sub-dividido en anarco-comunismo, anarco-sindicalismo, anarco-feminismo, anarquismo negro, anarquismo queer, anarquismo ecológico, anarco-capitalismo y otros anarquismos con adjetivo. Lo más acertado es, entonces, hablar de «anarquismos» y no de «anarquismo».

Anarquismo social vs anarquismo individual

Aun cuando los anarquismos son una familia muy diversa, existe una división significativa entre las tradiciones de corte social, por un lado, y las tradiciones del individualismo libertario, por el otro lado.

En términos generales, se puede decir que todos los diferentes tipos de anarquismo pertenecen a una de estas dos categorías y, por tanto, se encuentran de un lado o del otro de la división «individualista-socialista».

El anarco-comunismo y el anarco-sindicalismo, por ejemplo, corresponden a variantes del tipo social, mientras que, por otro lado, el anarco-capitalismo puede ser considerado como una forma de anarquismo del tipo individualista.

Es importante notar que, aún cuando todos estos anarquismos comparten una oposición radical al Estado (y, por tanto, se les puede calificar de «anti-estatistas»), esto no quiere decir que sean movimientos políticos idénticos. Muy por el contrario, para cada una de estas formas de anarquismo, la lucha en contra del Estado es interpretada de formas muy distintas.

Anarquismos individualistas

Existen múltiples anarquismos del tipo individualista. Sin embargo, en su núcleo, todos comparten un mismo principio: la prohibición absoluta a cualquier tipo de coerción que interfiera con los derechos de los individuos. Esto implica que solo los acuerdos de mutuo consentimiento se consideran la base legítima para la interacción humana.

Como el Estado actúa, de facto, en contra de el consentimiento individual, la conclusión a la que se llega bajo esta premisa es que es una forma ilegítima de gobierno.

El anarquismo individualista más preminente es el anarco-capitalismo, que suele asociarse a pensadores como Murray Rothbard y David Friedman. En el anarco-capitalismo, la libertad individual se predica en base a derechos negativos* absolutos sobre el cuerpo y la propiedad privada.

Esta forma de anarquismo individualista entra en conflicto con el libertarianismo de derecha de Robert Nozic y el objetivismo de Aynd Rand. Esto se debe, principalmente, a que estas últimas corrientes políticas todavía defienden la existencia de un Estado mínimo.

Para los anarquismos individualistas, no existe defensa o justificación posible para el Estado, que es considerado una institución ilegítima porque se entromete en los arreglos y contratos privados y, de esta forma, viola los derechos de propiedad privada.

Es por esta razón que los anarquistas individualistas se oponen a cualquier legislación que imponga restricciones sobre los derechos de propiedad, tales como: regulaciones sobre estándares mínimos de salud y seguridad, prohibiciones paternalistas sobre el uso de drogas, o las políticas de redistribución de la riqueza.
*Un derecho negativo es aquel que se manifiesta mediante la forma de una prohibición (por ejemplo, la prohibición de robar, que resguarda el derecho a la propiedad privada individual).

Anarquismos sociales

Por el contrario, los anarquismos de tipo social rechazan la prominencia de los derechos de propiedad, especialmente aquellos que se vinculan con los medios de producción. Este tipo de anarquismo sostiene que las instituciones de propiedad privada son el producto de jerarquías de poder que deben ser abolidas.

El anarquismo de tipo social puede ser identificado en base a cuatro principios fundamentales:

  1. El rechazo al Estado y sus instituciones (lo que distingue al anarquismo social de la social democracia);
  2. El rechazo al capitalismo y las normas/prácticas jerárquicas y coercitivas;
  3. Una noción fluida de la identidad, en la que cada individuo está vinculado con su contexto socio-cultural y con los demás; y
  4. El reconocimiento de que los medios empleados para alcanzar una sociedad anarquista deben moldearse en base a prácticas anarquistas (lo que lo distingue del marxismo ortodoxo).

Bajo estas formas de anarquismo se le otorga prioridad a la acción directa (no mediada) de aquellos que se encuentran oprimidos, en contraposición, por ejemplo, a formas de acción mediadas por representantes electos.

Algunos representantes de esta corriente de pensamiento son Michael Bakunin, Emma Goldman, Peter Korpotkin, Errico Malatesta y Rudolf Rocker, quienes teorizaron sobre formas de organización social alternativas a las clásicas jerarquías y los mandos fijos.

En el anarquismo de corte social, como se puede observar, la oposición al Estado adquiere una forma muy distinta a la que se predica en el anarco-capitalismo. En lugar de centrarse en la defensa de la propiedad, este tipo de anarquismo busca acabar con las jerarquías sociales y desarrollar formas de desarrollo económico de beneficio mutuo (no centradas en el interés individual).

Es por eso que, pese a ser abiertamente anti-estatistas, muchos anarquistas preferirán la acción directa del Estado en aquellas ocasiones en las que esta sirve para prevenir la profundización de la desigualdad económica y social (como sucede con el capitalismo desregulado).

En contraste con el anarco-capitalismo, la crítica del anarquismo social al Estado se enfoca en aquellas funciones e instituciones del Estado que sirven al propósito de reforzar las desigualdades por medio de prácticas coercitivas (principalmente: el poder judicial, la policía y las prisiones).

Anarquismos con adjetivos

Pese a que es posible identificar una gran cantidad de anarquismos, a continuación nos centraremos en aquellos que, históricamente, han tenido el mayor número de adherentes. En ocasiones, las diferencias que se encuentran no hacen que estas variaciones sean mutuamente excluyentes sino que, alternativamente, permiten a estos movimientos hacer énfasis en diferentes objetivos, métodos y estrategias.

Anarco-comunismo y Anarco-sindicalismo

El anarco-comunismo suele asociarse a figuras históricas como Errico Malatesta, Kropotkin y colectivos como Freedom o Der Arbeiter Fraint (El amigo de los trabajadores). Por su parte, el anarco-sindicalismo se asocia a Émile Pouget, Rocker, Lucy Parsons y Noam Chomsky.

Ambos grupos comparten muchos principios como, por ejemplo, la priorización de los oprimidos en la lucha contra las relaciones sociales jerárquicas. Sus similitudes son tantas que, en ocasiones, quienes forman parte de uno de estos movimientos también se identifican con el otro.

Sin embargo, existen diferencias importantes. El anarco-sindicalismo, por un lado, es asociado con el sistema económico llamado «colectivismo», en el que cada trabajador es recompensado en términos del tiempo de trabajo que dedica a la producción común.

Por otro lado, el anarco-comunismo suele asociarse a una forma de producción en la que se promueve el acceso libre e igual tanto a los bienes producidos como a los medios de producción.

En la práctica, no suelen surgir conflictos entre ambas formas de anarquismo. La preocupación principal de ambos grupos es la lucha en contra del capitalismo. Frente a ello, la disputa por la modalidad específica que debe adoptar la economía en el futuro suele pasar a un segundo plano.

Anarco-feminismo, Anarquismo negro y Anarquismo queer

No se debe pensar que, por incluir estos tres tipos de anarquismo en un mismo subtítulo, existe una identidad común entre ellos. En efecto, sería poco apropiado decir que estos anarquismos son formas «marginales» de anarquismo o que, alternativamente, el anarquismo nunca ha considerado las cuestiones de sexualidad, género y raza.

La existencia de estos tipos de anarquismo se debe a la aplicación de los principios anarquistas bajo diferentes contextos de opresión o diferentes relaciones de dominación basadas en el género, la etnia o la sexualidad.

Los movimientos anarco-feministas han desarrollado estrategias políticas para examinar formas de dominación que a menudo son omitidas por el anarquismo de los activistas hombres.

De forma similar, los anarquistas afroamericanos han buscado desarrollar sus propias estrategias para combatir las estructuras de dominación, construyendo espacios protegidos de las formas de saber propias de los grupos étnicos dominantes o privilegiados.

Lo mismo sucede con los activistas queer, quienes han implementado espacios autónomos de discusión para promover el desarrollo de principios anarquistas éticos, anti-jerárquicos y que se opongan a las formas fijas o privilegiadas de identidad sexual.

Los movimientos anarquistas queer, feminista y afroamericano tienen en común el hecho de que han dado prioridad al combate de formas de dominación que no se basan en la estructura de clases sociales. Al hacer esto, han encontrado inevitablemente la oposición de aquellos anarquistas que ponen en el centro del debate el problema económico.

Sin embargo, y como es evidente, la oposición a las formas de dominación en base al género, la raza y la sexualidad no son incompatibles con la oposición a las estructuras jerárquicas que produce un sistema económico desigual.

Anarquismo ecológico

Desde finales del siglo XIX, los problemas ambientales también han estado en el centro del debate anarquista. La prominencia de esta temática, sin embargo, ha variado dependiendo del contexto social e histórico.

Existen varias características que unen al anarquismo con el ecologismo. En primer lugar, ambos reconocen que los limites fronterizos entre las naciones son artificiales y adhieren a la idea de que los sujetos humanos son parte de una sola comunidad global (o biosfera).

Adicionalmente, el ecologismo también suele rechazar las consecuencias que tienen las actividades de producción capitalista sobre el medio ambiente. El anarquismo, así como el ecologismo, le da mayor importancia a los valores post-materialistas y rechaza el afán capitalista por incrementar la riqueza material.

El anarquismo ecológico o verde se divide en tres grandes ramas: I) variaciones de movimientos ecológicos radicales; II) primitivismo; y III) ecología social. Pese a sus diferencias, todos estos anarquismos comparten el rechazo al capitalismo y la defensa del valor irreductible de otras especies y ecosistemas.

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